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Fernando Altuzar

 

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f r a g m e n t o s . . .


v e r s i ó n   2 0 1 4 - 0 2 - 0 9

Instantánea
con montones de frescos gemidos
en el hombro de tu lengua
con las lunas rasgadas por las voces
instantánea
arrancas las raíces de los trenes
y de los colmillos
y del mar amarrado a tus pupilas
con los cristales rotos de las nubes.

La horrible indiferencia de los hombres
seguir del dolor al dolor del enigma al enigma de ti misma a ti
las nubes sueñan aeroplanos ciegos
aeroplanos
esta raíz que se levanta
que cuelga soles las nubes deslizan sus dedos en los aeropuertos
aeropuertos
las voces tiradas como un destino
la horrible indiferencia de un destino.

El mar cae en la puerta de tu cuerpo
cae en la bisagra de tu sangre
entre la piel y tu voz
en la estrella que se llama llama
llama voz de llama
llama voz de llama
cae donde huyen los amaneceres del mundo
aquellos desocasos
el mar
las estrellas caen por las ventanas del amanecer.

Que no son las doce
que no son sino las doce deshoras nieva
heroína su sangre blanca
no te diré sexos nieva
heroína ustedes los siglos tirados de cristal
cuelgan de un dedo caen
cuelgan como mares caen
desde la voz de una aguja nieva
heroína llueve
en su botón infinito
acaríciate, no le digas nada.

Algún día entregaré tu cuerpo
su sangre que no es mía
la rueda de sus fórmulas
sus montones de azafrán
la luna copiada en las almohadas
su verdadero olor banco de hierba
su boca llena de gasolina y nube
sus patios y castillos
algún día lo entregaré
con pasos diminutos
lo llevaré de vuelta hasta tu cuerpo.

Jugamos fuera del mundo
en medio de las nubes
en la ecuación redonda y sola del espacio
en el punto de la piel de oso vencida por la tierra
en la luna entregada a los nafragios
y a sus mil espejos
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo
eres todo el cielo.

Cuánto va a dolerme haber sido niños y también
las martes con sus 30 pieles rotas
callamos y nos alegramos y nos quisimos
hasta hacernos daño y deshacernos bien bien bien
deshechos nudos de guerra y de grandes imperitos
desde allí te seguiré te sigo te seguía hasta
aquí hasta lo indebido
no se vaya a saber, perdón
sólo quiero que me entierren en tu ceguera.

Mira el sol en tu sexo
mira el olor de la luna
mira el salto invisible del mundo

miro el mar amarrado a nuestras pieles
miro los labios redondos de los relámpagos
miro cómo se rompe tu máscara infinita

mira mi sangre mojada por tu sed
izándose en el cristal como un grito
con las raíces vacías de los rascacielos.

El sol que se desplaza
su viento de madera
en la camisa sur del norte
tu mirada es mía fue mía
ya no es mía
tu mirada mordida

por los hormigueros
por las cacerolas por los cobres
por todo rincón por toda escarcha
por todos los trenes bocaarriba
por todos los cabrones y las putas
por todos.

Quién rompió tu máscara infinita
con mares cultivados en tu frente
con el pañuelo exacto de la luna
y las cajas que guardaban el silencio
que eras

que eras la playa con los puños cerrados
llegaste a la vasija en el hombro de tu nombre
la que traga pedacitos de corazón y aceite
la que descansa en la velocidad de las rocas
junto al croo de los submarinos

la que te miraba y te miraba y te miraba
donde se oxidan los planetas
con los ríos enlodados de tu cuerpo.

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